Tras cuatro jornadas de huelga, una acuerdo de negociación firmado entre Fomento y los transportistas, los resultados y el panorama que se observa de la situación es bastante claro: la crisis solo genera más crisis y los resultados son todo menos óptimos.
Como en todo conflicto, hay un cruce de opiniones y de visiones. Según la ministra los convocantes sólo representan el 12 % de todos los transportistas representados en
Por otro lado, el ministerio del Interior se muestra tan optimista con datos que celebra como la ausencia de problemas importantes en las carreteras y las 6000 escoltas realizadas para asegurar el abastecimiento de los mercados. También celebran el arresto de 71 personas por disturbios públicos, como si eso detuviera la situación.
Los resultados visibles son 21 heridos en enfrentamientos entre policías y agricultores en Almería, establecimientos y tiendas con las estanterías vacías y hasta empolvadas de los días que pasan sin ser ocupados y millones de litros de leche desperdiciados cada día porque no se ha pasado a recoger.
El gobierno garantiza que en las próximas horas se normalizará la situación pero ¿quién pagará todas estas pérdidas? ¿Es como siempre, el costa de la guerra para que haya paz nuevamente o será que la crisis no es tan grande como para seguir perdiendo alimentos y dinero?
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